
Leer no debe ser una tarea más; padres y docentes deben inculcar el hábito, advierten investigadoras
Dedicar un espacio de la casa a la biblioteca del niño es clave.
Leerles a los niños en voz alta, retomar la costumbre del cuento antes de dormir y revivir las historias tradicionales siguen siendo opciones válidas según el libro 'El arte de la mediación'.
El profesor de español que daba un mes de plazo para terminar de leer Cien años de soledad y sacarle el árbol genealógico y las figuras literarias al libro está fuera de lugar en la promoción de la lectura.
Así podría resumirse la conclusión a la que, desde caminos distintos, han llegado Rosa Julia Guzmán, Beatriz Helena Robledo y Liliana Borrero Botero, investigadoras de la manera como los padres y la escuela inculcan el amor por los libros entre las nuevas generaciones.
"No debemos instrumentalizar la lectura", advierte Robledo, subdirectora de la Biblioteca Nacional y autora del recién publicado libro El arte de la mediación (Norma). "Desde hace unos 20 años la experiencia de leer en la escuela se privó de lo estético, humano y vivencial", agrega.
Y en tiempos de Internet, libros digitales y aparatos portátiles, que los adultos guíen a los niños en sus primeros acercamientos a la lectoescritura cobra gran importancia, y sigue involucrando las estrategias a la vieja usanza.
"Si el día de mañana desaparecen los libros de papel y se vuelven todos electrónicos, eso no va a reemplazar la relación humana. Sigue siendo importante que el adulto le lea al niño en voz alta o que, a los más pequeños, sus papás o abuelos les lean cuentos antes de dormir", dice Robledo.
Todo es cuestión de gustos
Promover el interés por los libros implica saber qué temas les interesan a los pequeños. "Es importante que un maestro conozca a sus alumnos. Hay que mirar con cuidado las recomendaciones de libros de las editoriales por edad. Suelen ser guías para las compras, pero no deben limitar la selección de materiales", apunta.
"Escucharlos", resume Rosa Julia Guzmán, directora de la Maestría en Pedagogía de la Universidad de la Sabana. Según ella, la lectura y la escritura suelen verse como habilidades mecánicas para aprender otras cosas.
"Los niños no aprenden a partir de copias y planas. Escribir es producir, no copiar Lo que está errado es creer que el lenguaje, que la escritura y lectura están despojados del pensamiento", dice.
De un tiempo para acá, agrega Guzmán, la escuela empezó a considerar patológica cualquier dificultad para leer y escribir.
Más que literatura infantil
"A todos los niños los mandan a terapia, cuando en la mayoría de los casos el problema no es del niño sino de la formación de quien enseña", afirma.
Parte de esa formación está, desde luego, en conocer algo más que los llamados 'clásicos' de la literatura o los títulos 'para niños'.
"Si el maestro es un lector habitual, puede ofrecer un menú variado, pero si solo conoce un buen libro se vuelve muy pobre la experiencia", señala Robledo, quien recomienda acercar a los niños a los autores contemporáneos leyéndoles sus obras en voz alta.
"Lo que uno debe hacer es identificar temas que sean significativos para los niños y generar una actividad oral en la que todos se puedan expresar sobre las historias que les gustaría leer o que les leyeran y sobre lo que quieren escribir", dice Rosa Julia Guzmán.
'El 80% de los problemas son por lectura'
Liliana Borrero, autora de Enseñando a leer: teoría, práctica e intervención y docente del Colegio Nueva Granada de Bogotá, cree que falta comprensión sobre el hecho de que leer no es un asunto natural. "El cerebro humano viene programado para aprender a hablar, pero no para leer. Más o menos el 10 por ciento de los niños tienen dificultades de aprendizaje y de estos el 80 por ciento tienen dificultades de lectura", dice.
Agrega que es un mito que los niños con problemas de lectura sean poco inteligentes o perezosos.
"Es importante estar alerta a las señales de alarma durante los primeros cinco años de vida: cuando en la familia hay historia de problemas de aprendizaje, cuando hay un retraso en el desarrollo del lenguaje, cuando el niño tiene dificultades para seguir instrucciones o nominar las cosas", explica.
Rosa Julia Guzmán añade que no basta con poner al estudiante a leer un libro y al final ver cómo le fue. "Uno tiene que hacer seguimiento para saber cómo se está dando el aprendizaje de la lengua escrita y así estimular el avance".
Dónde encontrar listas de libros
Una dificultad de padres y maestros al escoger qué lecturas recomendarle a un niño es la falta de guías. Algunos sitios que consulta Beatriz Robledo:
Banco del Libro: bancodellibro.org.ve
Fundalectura: fundalectura.org
Espantapájaros, para primera infancia: espantapajaros.com
Revistas de literatura infantil: imaginaria.com.ar y cuatrogatos.org
Lo que pueden hacer los papás
1. Leerle al niño en voz alta, por ejemplo, antes de dormirse, incluso si ya saben leer. Más tarde, hacer sesiones de lectura compartida para comentar.
2. Tener una biblioteca en el cuarto del niño que se vaya alimentando de libros que le despierten interés y le ayuden a resolver dudas sobre el mundo.
Lo que pueden hacer los maestros
1. Elaborar un menú literario de lectura en voz alta al estilo de un restaurante, que incluya cada mes un 'plato' diferente: poesía, mitos, leyendas o cuentos.
2. Crear un cuaderno viajero que los niños se lleven a casa y en el que los adultos, después de contarles una historia, la escriban para compartirla.
FUENTE: http://www.eltiempo.com/vidadehoy/educacion/inculcar-amor-por-la-lectura_7359987-1